28 de abril de 2026 · 5 min de lectura
Bentonita en suelos graníticos: el caso del interior ibérico
Buena parte del interior peninsular — Viseu, Guarda, Salamanca, Cáceres — se asienta sobre suelos graníticos. Tienen características específicas que influyen directamente en cómo aplicamos la bentonita.
El reto de los suelos graníticos
El granito alterado (jabre) tiende a ser arenoso, con poca fracción fina y, en algunos lugares, fisurado. Sin cuidado, la bentonita aplicada directamente sobre jabre puede lavarse con la primera lluvia antes de hidratarse y sellar.
En zonas con afloramientos rocosos próximos pueden existir caminos preferenciales de agua que ningún tratamiento superficial resuelve por sí solo.
Cómo adaptamos la aplicación
- Aumentamos la dosis por m² (normalmente 10–15 kg/m² en jabre)
- Mezclamos la bentonita con suelo de préstamo más fino cuando el lugar no lo tiene
- Compactamos en varias capas, no en una sola pasada
- Evaluamos la presencia de fisuras rocosas antes de avanzar — si son evidentes, la solución cambia
Cuándo decimos que no
Si el sondeo revela roca fisurada a la vista en el fondo de la balsa, somos transparentes: la bentonita por sí sola no va a sujetar. Entonces el camino es replantear el diseño de la balsa, cambiar de ubicación o aceptar una solución híbrida — incluyendo, en casos raros, lámina PEAD en zonas localizadas.