¿Su balsa o laguna no retiene el agua como debería? Evaluamos la causa de la fuga, identificamos las zonas críticas y reparamos con aplicación localizada o total de bentonita.
Antes de cualquier intervención, hay que entender la causa. Casi nunca hay una respuesta única — lo normal es que una balsa que pierde agua combine dos o tres factores a la vez.
Suelo permeable (granítico, arenoso o pedregoso) sin preparación adecuada.
Suelo que ha agrietado en periodos secos, o compactación insuficiente.
En balsas con geomembrana: piedras, raíces, animales o degradación por UV.
Orillas sin vegetación, alta exposición solar y poca profundidad.
Pedimos fotos de la balsa, idealmente con distintos niveles de agua, y una descripción del histórico — cuándo perdió más, en qué época del año.
En el terreno, evaluamos el tipo de suelo, las orillas, los puntos sospechosos y el ritmo de pérdida.
Identificamos las causas probables y proponemos la mejor intervención: localizada o total.
Aplicación de bentonita en las zonas críticas, con preparación del fondo y compactación controlada.
La bentonita es una arcilla natural que se expande en contacto con el agua. Bien aplicada, sella fisuras y reduce significativamente la infiltración. En balsas existentes podemos:
Importante: ninguna balsa es totalmente impermeable. El objetivo de una buena reparación es reducir la infiltración a un nivel compatible con la recarga natural (lluvia, escorrentía), permitiendo que la balsa mantenga agua útil durante el verano.
Cuéntenos sobre su proyecto. Evaluamos el terreno y respondemos en 1 o 2 días laborables, con una propuesta adaptada a su suelo y objetivos.